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Archivo: 17 mayo, 2013

Etapa 1 – Tramo 2 – Rincón del Río a Férez

Etapa 1 – Tramo 2 – Rincón del Río a Férez

Distancia: 8,47 Km \\\ Ascenso acumulado: 336 m \\\ Descenso acumulado: 92 m \\\ Cota mínima/máxima: 429 / 677

 

Para poder ver el mapa en relieve, tienes que tener en tu equipo el Google Earth. Para descargártelo pincha aquí.

Perfil

 

Descripción del recorrido

Iniciamos este segundo tramo en el Rincón del Río, en el lugar donde desemboca el arroyo del barranco de Collado Alto. Subimos una cuesta por una pista forestal. En 550 metros llegamos a las ruinas de un cortijo o corral. Abajo, a nuestra izquierda, el barranco del arroyo de los Gonzalos, al que nos acercamos, para vadearlo cuando llevamos 1.400 metros, para seguir junto a otro barranco. Enseguida pasamos por un paso angosto y el camino se estrecha.

Cuando llevamos 2 kilómetros llegamos a una bifurcación señalizada. El camino de la derecha, más claro, es para vehículos. Seguimos por la izquierda, que es paso peatonal, y transita junto al arroyo, cruzándolo a uno y otro lado, y transitando a veces por su lecho; además de que fue el que se marcó como ruta del GR. Es un camino antiguo, a veces encontramos un muro de piedras a su izquierda. Ambas opciones nos valen, ya que se van a unir en un kilómetro, en la Fuente Carrasca.  

En el kilómetro tres, llegamos a Fuente Carrasca y por la derecha viene la opción (para vehículos) que dimos antes. A continuación, una bifurcación. Por la derecha también llegaríamos a Férez. Nuestro camino sigue por la izquierda, ascendiendo. Cien metros más adelante, por la izquierda viene un camino que se une a la pista que seguimos, a veces junto a viejos muros de piedra, a su izquierda. Unos cuatrocientos metros más adelante, llegamos a la Casa de la Mina, situada en una llanura, con campos de olivos que enmarcan nuestro camino. Unos ciento cincuenta metros después, surge un camino a la izquierda, en peor estado, seguimos de frente.

A los 4.150 metros, pasamos junto a una casa, a la izquierda del camino. Junto a su puerta un letrero que pone “Cortijo la Mina. 1989”. A su vera, campos de almendros y toda clase de flores silvestres. El camino asciende, para llegar en unos cuatrocientos metros, a un collado. En él, un cruce de caminos. Seguimos de frente, en la misma dirección que llevamos. En poco más de cien metros, llegamos a una bifurcación. Se pueden tomar las dos opciones. Aunque nosotros recomendamos la que surge a la izquierda, en dirección al Cegarrón, por cuya ladera pasaremos, mucho más corta. La de la derecha da un rodeo grande para unirse poco después a nuestro camino, pasando antes por la Casa de los Gonzalos.

A la derecha, se observan unos cortados, una depresión que hace el terreno, asemejando un cañón. A unos setecientos cincuenta metros, pasamos junto a una casa, a la izquierda, y otras a la derecha, algo más lejanas. El camino desciende bruscamente hacia el arroyo del Lentiscar, cuando se une con el arroyo de Los Gonzalos. A la izquierda, se observan unos atractivos restos de acueducto. Vadeamos el arroyo del Lentiscar, llegamos a un carril (por donde vendríamos de haber tomado la opción mencionada antes) y lo seguimos a mano izquierda. Cruzamos el arroyo de los Gonzalos sobre un puente. Circulamos paralelos al arroyo. En unos trescientos metros desde que tomamos este carril, por la izquierda baja un carril que se une al nuestro.

En total hemos cruzado cuatro veces, sobre un puente, el arroyo de los Gonzalos. A los 6.350 metros llegamos a las ruinas del arroyo viejo. A la derecha una zona de recreo. También figura un cartel sobre la Sierra de Alcaraz y de Segura y los cañones del Segura y del Mundo y las Zonas de Especial Protección de Aves. Poco antes se han unido el arroyo de la Abejuela –a la derecha- y el de la Mora –a la izquierda-, para formar el arroyo de los Gonzalos.  Iniciamos un repecho. Pasamos junto a otro panel informativo, en este caso de la Confederación Hidrográfica del Segura, sobre la flora de la zona. A la derecha, observamos algo alejado, el corral donde encierran los toros que corren en las fiestas.

A unos doscientos cincuenta metros desde el Molino Viejo, llegamos a una bifurcación y comienza el asfalto, que no dejaremos hasta llegar a Férez. A la derecha llegaríamos a la carretera de Elche de la Sierra a Férez. Seguimos de frente izquierda, subiendo por un repecho. Ignoramos los caminos que surgen a izquierda y derecha. Pasamos junto a una pequeña construcción de bloques de hormigón. Poco antes de llegar al cementerio, un camino a la derecha nos llevaría a las Hondonadas. A la derecha, juntos, el cementerio nuevo y el viejo. El camino se ve enmarcado por muros a derecha e izquierda. Es por aquí por donde suben los toros en los encierros. Más adelante, corral de ganado a la izquierda. A la derecha, unos cipreses junto al camino.

Subimos al pueblo de Férez. A la izquierda, el mirador de las Eras y un cartel indicador del GR 68, señalando nuestro punto de partida de este tramo, El Rincón del Río. Por la calle Eras, nos dirigimos a la Plaza Mayor, tras pasar por la Plaza Corredera.

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Etapa 1 – Tramo 1 – Elche de la Sierra al Rincón del Río

Etapa 1 – Tramo 1 – Elche de la Sierra al Rincón del Río

Distancia: 19,46 Km \\\ Ascenso acumulado: 328 m \\\ Descenso acumulado: 536 m \\\ Cota mínima/máxima: 432 / 692

 

Para poder ver el mapa en relieve, tienes que tener en tu equipo el Google Earth. Para descargártelo pincha aquí.

Perfil

 

Descripción del recorrido

Comenzamos este primer tramo de la primera etapa del GR 68 “Circular de la Sierra del Segura” en la plaza de Ramón y Cajal, donde está situado el ayuntamiento de Elche de la Sierra, desde allí nos dirigimos hacia la Plaza Vieja, por la calle Lonja. Pasamos junto a la iglesia de Santa Quiteria. Llegamos a la Plaza Vieja, donde encontramos un pilar decorado con motivos antiguos y taurinos. Seguimos por la calle Plaza Vieja en dirección sur.

Bajamos por el camino del Puente Royo, se encuentra encementado, rodeado por casas y muros viejos; decorados con pinturas murales inspirados en los encierros. Por aquí es por donde suben los toros en los afamados encierros de Elche de la Sierra. Nuestro sendero coincide –en sentido contrario- con el recorrido taurino más de cuatro kilómetros, hasta el Corral Colorao. A los cuatrocientos metros, dejamos un camino a la izquierda y otro a la derecha, seguimos de frente. Enseguida, giramos a la izquierda siguiendo el mismo camino.  A continuación, a la izquierda se queda la estación depuradora de Elche de la Sierra. Ignoramos otro camino a la izquierda. A continuación, el muro de la izquierda es más bajo y podemos observar unos huertos. Por la derecha, se une a nuestro camino una acequia.

Curva a la derecha y curva a la izquierda, siguiendo el mismo camino encementado que llevamos desde que abandonamos el pueblo. Llegamos a la carretera, la tomamos a la derecha y pasamos sobre un puente. Al mismo cruzar el puente, seguimos la carretera asfaltada girando a la izquierda. A la derecha, sale un camino que no tomamos. Ascendemos, a la derecha la montaña y a la izquierda una valla y debajo, la rambla. Entre ésta y nuestro sendero, huertos a los que salen de vez en cuando algún camino. Todavía se puede ver algún burladero. Cuando llevamos poco más de un kilómetro, la carretera hace una curva a la derecha y por la izquierda sale una pista ancha, que tomamos. De la pista, siguen saliendo caminos a la izquierda que se dirigen a los huertos; seguimos la pista en dirección sur.

Cuando hemos recorrido 1,5 kilómetros, de nuestro camino sale otro a la izquierda que es un sendero de pequeño recorrido. Seguimos de frente. En menos de cien metros, nuestro sendero hace una curva a la derecha buscando la carretera de la Rambla de la Nava. Surge otro camino a la izquierda que no seguimos. En poco menos de dos kilómetros, llegamos a la cabecera de la rambla. Después de cruzarla, encontramos una importante bifurcación: a la derecha, en dirección suroeste sigue el Camino Real de Yeste; a la izquierda, en dirección sureste, continúa nuestro sendero. Por la ladera de la cuerda de la Peña de San Blas, arriba a nuestra derecha. A nuestra izquierda, abajo la rambla y al fondo Elche de la Sierra.

Pasamos junto a una casa, a la izquierda. A continuación, otra a la derecha “Finca la Umbría”. Dejamos un camino a la izquierda. Otra casa, con una piscina. A la derecha, un campo de olivos, vallado. Casa a la derecha, con un patio con bloques de hormigón; y camino a la izquierda. Casa a la derecha. Casa a la izquierda. Rumor de agua del regadío. A la derecha, camino que asciende con una cadena que impide el paso. Pasamos junto a una zona de piedras. Poco a poco vamos llegando bajo la Peña de San Blas y dejando a Elche a nuestra espalda; y vemos al fondo, en una loma, Villares.

A los tres kilómetros, el camino comienza a descender. Cruzamos sobre una acequia. Camino a la izquierda, que baja a la rambla. Al nuestro se une un camino por la izquierda. Cuando llevamos casi cuatro kilómetros, a la izquierda surge un camino que lleva a Villares, después de cruzar la rambla. Comenzamos a ascender. Zona de pinares jóvenes. Hemos ido girando y ahora seguimos dirección sur. Camino a la izquierda, ancho, que no tomamos para seguir recto.

El camino desemboca en una pista ancha, junto al Corral Colorao, una gran casa, de color rosa, con una valla, puerta de hierros, bancos,… Es aquí donde se encierran los toros que se van a correr en las fiestas. Parece ser que se le quiere dar uso de albergue juvenil; pues hay una explanada con un atractivo pinar. En la pista, mojones decorados con motivos taurinos. A la derecha, el Cerro del Agua. Giramos a la izquierda, en dirección este. Detrás de Villares, la carretera que va de Elche de la Sierra a Férez. La pista se asfalta y seguimos descendiendo. Pasamos sobre un puente el arroyo de la Rambla de la Nava. Al mismo cruzar el puente, abandonamos la pista asfaltada por la derecha, para seguir el arroyo. Cruzamos el arroyo de la Rambla de la Nava, cuando se une al arroyo de Vicorto. Lo cruzamos nuevamente. Una vez más cruzamos el arroyo por una senda semiperdida. Por cuarta vez cruzamos el arroyo. Una vez más cruzamos el arroyo, siguiendo unas trazas de camino. Vemos juncos, cañaveral y chopos. Giramos a la izquierda, subimos algo y llegamos a una acequia y seguimos una senda hacia la derecha. Seguimos sobre la acequia, y a nuestra izquierda un muro de piedras con un campo de olivos.

La senda se convierte en un camino ancho. Giramos a la izquierda, dejando de frente una casa de labor. Llegamos a una pista que seguimos a la derecha. A la derecha, una valla con una puerta y unos bidones de agua. La acequia sigue a la derecha, en un tramo del camino, cuando éste desciende. Llegamos a una valla de dirección prohibida. Seguimos el camino. Cuando hemos recorrido unos seis kilómetros, llegamos a una bifurcación. La de la derecha baja junto a los restos de un antiguo molino, hacia una casa de labor. Seguimos por la izquierda. El camino, claro, pasa por un campo de olivos, cuya labranza lo ha invadido. Curva a la izquierda y a la derecha.

Por una senda perdida, bajamos junto a otro antiguo molino. Giramos a la derecha, cruzamos una acequia ancha o arroyo y lo seguimos a la izquierda, junto a un frondoso cañaveral y un hermoso árbol. Seguimos junto al arroyo. Más adelante, lo cruzamos y lo dejamos a nuestra derecha. En el lecho de otro barranco, ascendemos por una senda, con el arroyo a la derecha, llega a una casa y se convierte en una pista forestal. Arriba, a la izquierda, las Casas de la Igualada. Cuando llevamos poco más de siete kilómetros, por la izquierda baja, de las Casas de la Igualada, un camino asfaltado que gira a la derecha y que seguimos. Ciento cincuenta metros más adelante, sobre un puente de hormigón cruzamos el arroyo que tantas veces hemos cruzado ya. Enseguida morirá en el río Segura. El camino, ancho y claro, va descendiendo hacia el río Segura, entre campos de almendros, rodeados con una valla. En otros ciento cincuenta metros, llegamos a una bifurcación que seguimos a la izquierda, por el camino más claro.

En algo menos de ocho kilómetros, llegamos a una explanada junto al río Segura. Después de acercarnos a ver el verde y acaudalado –en estos momentos- río, giramos por el camino a la izquierda, para dirigirnos al puente del Gallego, paralelos al río, que queda a nuestra derecha. Vadeamos un arroyo sobre una rambla encementada. La pista nos lleva al medidor del río. A la izquierda surgen una escaleritas que subimos. Terminan las escaleras en una senda, que seguimos a la izquierda, ascendiendo. A la derecha una piedra con una buena panorámica para hacer las fotos de rigor. La senda termina en una pequeña explanada y una pista, que seguimos a la derecha. La carretera de Elche la tenemos arriba, a la izquierda. Ya vemos al fondo el puente del Gallego, al frente, a la derecha. Pasamos junto a unos chalets, a la derecha. Llegamos a la carretera, justo enfrente de la indicación que indica: “Gallego, 100 metros”. Seguimos la carretera hacia la derecha, para refrescarnos en el restaurante “Río Segura”, situado junto al puente. Hemos recorrido unos nueve kilómetros.

Retomamos el camino, abandonamos la carretera de Elche. A continuación dejamos el asfalto, por una pista que surge a la derecha, junto a unos chalets de colores vivos. Antes de subir a la aldea, junto a una verja blanca, frente a un árbol grande, hay un carril con dos trazas, que seguimos girando a la derecha. En cien metros, frente a una casa, bifurcación: el de la derecha baja hacia el río; seguimos el de la izquierda, que se dirige hacia las huertas. Abandonamos el camino ancho, a la izquierda, para llegar a una acequia, junto a unas chumberas –a la izquierda- y una casa pequeña –a la derecha-. Seguimos junto a la acequia. Pasamos por una zona de espartizales. Nos dirigimos a un promontorio, con un solitario pino. Al bajar la lometa, por una zona de rocas por las que pasa el sendero, dejaremos de ver el Gallego y nos dirigimos a un cañaveral situado en el llano, junto al río. Es una explanada de arena fina, de sedimento, con baladre, pinos, hierba y florecillas. A treinta metros del río, podemos observar los restos (cañas retenidas por los pinos, aplastadas junto a su base) de la crecida del río, que debió ser impresionante.

Llegamos a otra explanada, a la izquierda un campo de olivos, al que subimos, transitándolo por su margen ya que el río pasa junto a él. Marchamos entre los olivos, a la izquierda, y el cañaveral del río, a nuestra derecha. Cuando llevamos casi diez kilómetros y medio, llegamos a una roca que nos impide seguir junto al río. A la izquierda, entre unos pinos, encontramos una senda que seguimos, ascendiendo, hasta llegar a un camino ancho, en la ladera, con el río debajo a la derecha. Bajamos  a otra explanada verde y agradable, junto al río. A los once kilómetros, en un meandro que hace el río, otra gran roca se incrusta en el río y la vegetación de ribera nos impide continuar junto al río. Ascendemos a la roca. Encontramos una senda que sigue por la ladera y la seguimos, en lo alto de la ladera, a unos cincuenta metros sobre el río. En este tramo es preciso extremar la precaución, pues la senda tiene piedras sueltas y la caída no es recomendable. Si se tiene vértigo habría que evitarla.

En unos ciento cincuenta metros, bajamos de nuevo a otra explanada junto al río. El descenso también es algo dificultoso. Seguimos encontrando restos de cañas de arrastres de las crecidas del río, por lo que habrá que elegir el momento de realizar este sendero. Recorremos durante medio kilómetro –aproximadamente- por un camino cómodo junto al río. Cruzamos un barranco y la senda desemboca en una pista que asciende y que vamos a seguir, para abandonar el curso del río Segura. Si se siguiera junto a él, también llegaríamos al Rincón del Río; pero el GR no está trazado junto al río, pues son muchas las dificultades que encontraríamos.

Ascendemos bruscamente por la vieja pista, durante medio kilómetro, dejando el río a nuestra espalda, después de girar a la izquierda, en una pequeña explanada. Arriba podemos ver el Corral de la Hoya. Llegamos a una pista. A la izquierda llegaríamos al Corral de la Hoya. Seguimos hacia la derecha. Medio kilómetro más adelante, del camino principal, surgen dos trazas de rueda a la derecha, que desciende. Seguimos por la pista principal. La pista, en un momento dado, cuando vamos ascendiendo junto al barranco de la Sierra de la Abeja, a nuestra derecha, se convierte en una senda. Cuando llevamos recorrido unos trece kilómetros, cruzamos el barranco, dejándolo a nuestra izquierda y seguimos ascendiendo, mientras el barranco se hace más profundo. A los catorce kilómetros, la senda llega a un collado y se convierte en una pista, que llanea y comienza a descender suavemente. Enseguida podemos ver el Cortijo de la Hoya de Martín Manso.

Llegamos a los 14,5 al Cortijo de la Hoya. La pista se bifurca. Seguimos a la derecha, la que surge frente a la casa, en dirección sur, descendiendo. Enseguida, por la derecha, viene un camino a nuestro sendero, que transita flanqueado por pinos jóvenes a ambos lados. Curva a la izquierda. Curva a la derecha. Bifurcación: la de la izquierda, sigue al pantano del Cenajo, que vemos al fondo. Seguimos por la derecha. En unos cuatrocientos metros, llegamos a un cruce. Seguimos el camino de la izquierda, ascendiendo. Otros cuatrocientos metros más adelante, a nuestra derecha sale un camino asfaltado que se dirige a la torre de vigilancia que vemos arriba a nuestra derecha. Seguimos por la pista. A la izquierda, al fondo, el pantano del Cenajo, que en estos momentos inunda zonas de ribera, anegando arbolado. Algo más de un kilómetro después, cuando estamos girando a la derecha, de nuestro camino sale un camino ancho por la izquierda. Lo ignoramos y seguimos de frente y descendiendo.

Unos seiscientos metros más adelante, llegamos a un abrevadero metálico para cabras montesas, a la derecha de la pista. Abandonamos la pista, por la izquierda, por una senda que transita sobre el lecho de un barranco. Cruzamos el barranco, dejamos a nuestra izquierda un dique de hormigón y seguimos la senda, que se dirige a otro barranco que cruzamos y sigue por la ladera. Siguiendo la senda, semioculta, cruzamos otro barranco. La senda se pierde por momentos, seguimos zigzagueando, en dirección al río. Giramos a la derecha. Llegamos a una especie de cortafuegos, a la derecha, que viene descendiendo bruscamente. Bajamos por él a una hermosa explanada, poblada de florecillas silvestres. Seguimos por la explanada en dirección contraria a la corriente del río durante unos trescientos metros. Finalmente, llegamos a una zona algo pantanosa, recientemente anegada, que nos anuncia el término de este primer tramo, ya que por aquí es por donde nos indica el trazado del GR 68 que deberíamos vadear el río, cosa en estos momentos absolutamente imposible. Hemos recorrido unos 19.200 metros desde Elche de la Sierra.

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Etapa 1 – Elche de la Sierra a Férez

Etapa 1 – Elche de la Sierra a Férez

Distancia: 27,93 Km \\\ Ascenso acumulado: 733 m \\\ Descenso acumulado: 699 m \\\ Cota mínima/máxima: 432 / 703

 

Para poder ver el mapa en relieve, tienes que tener en tu equipo el Google Earth. Para descargártelo pincha aquí.

Perfil

 

Descripción del recorrido

             Comenzamos la primera etapa del GR 68 “Circular de la Sierra del Segura” en la Plaza de Ramón y Cajal, donde está situado el ayuntamiento de Elche de la Sierra- Desde allí nos dirigimos hacia la Plaza Vieja, por la calle Lonja. Pasamos junto a la iglesia de Santa Quiteria. Llegamos a la Plaza Vieja, donde encontramos un pilar decorado con motivos antiguos y taurinos. Seguimos por la calle Plaza Vieja en dirección sur.

              Bajamos por el camino del Puente Royo, se encuentra encementado, rodeado por casas y muros viejos; decorados con pinturas murales inspiradas en los encierros. Por aquí es por donde suben los toros en los afamados encierros de Elche de la Sierra. Nuestro sendero coincide –en sentido contrario- con el recorrido taurino más de cuatro kilómetros, hasta el Corral Colorao. A los cuatrocientos metros, dejamos un camino a la izquierda y otro a la derecha, seguimos de frente. Enseguida, giramos a la izquierda siguiendo el mismo camino.  A continuación, a la izquierda se queda la estación depuradora de Elche de la Sierra. Ignoramos otro camino a la izquierda. A continuación, el muro de la izquierda es más bajo y podemos observar unos huertos. Por la derecha, se une a nuestro camino una acequia.

               Curva a la derecha y curva a la izquierda, siguiendo el mismo camino encementado que llevamos desde que abandonamos el pueblo. Llegamos a la carretera, la tomamos a la derecha y pasamos sobre un puente. Al mismo cruzar el puente, seguimos la carretera asfaltada girando a la izquierda. A la derecha, sale un camino que no tomamos. Ascendemos, a la derecha la montaña y a la izquierda una valla y debajo, la rambla. Entre ésta y nuestro sendero, huertos a los que salen de vez en cuando algún camino. Todavía se puede ver algún burladero. Cuando llevamos poco más de un kilómetro, la carretera hace una curva a la derecha y por la izquierda sale una pista ancha, que tomamos. De la pista, siguen saliendo caminos a la izquierda que se dirigen a los huertos; seguimos la pista en dirección sur.

               Cuando hemos recorrido 1,5 kilómetros, de nuestro camino sale otro a la izquierda que es un sendero de pequeño recorrido. Seguimos de frente. En menos de cien metros, nuestro sendero hace una curva a la derecha buscando la carretera de la Rambla de la Nava. Surge otro camino a la izquierda que no seguimos. En poco menos de dos kilómetros, llegamos a la cabecera de la rambla. Después de cruzarla, encontramos una importante bifurcación: a la derecha, en dirección suroeste sigue el Camino Real de Yeste; a la izquierda, en dirección sureste, continúa nuestro sendero. Por la ladera de la cuerda de la Peña de San Blas, arriba a nuestra derecha. A nuestra izquierda, abajo la rambla y al fondo Elche de la Sierra.

               Pasamos junto a una casa, a la izquierda. A continuación, otra a la derecha,  “Finca la Umbría”. Dejamos un camino a la izquierda. Otra casa, con una piscina. A la derecha, un campo de olivos, vallado. Casa a la derecha, con un patio con bloques de hormigón; y camino a la izquierda. Casa a la derecha. Casa a la izquierda. Rumor de agua del regadío. A la derecha, camino que asciende con una cadena que impide el paso. Pasamos junto a una zona de piedras. Poco a poco vamos llegando bajo la Peña de San Blas y dejando a Elche a nuestra espalda; y vemos al fondo, en una loma, Villares.

               A los tres kilómetros, el camino comienza a descender. Cruzamos sobre una acequia. Camino a la izquierda, que baja a la rambla. Al nuestro se une un camino por la izquierda. Cuando llevamos casi cuatro kilómetros, a la izquierda surge un camino que lleva a Villares, después de cruzar la rambla. Comenzamos a ascender. Zona de pinares jóvenes. Hemos ido girando y ahora seguimos dirección sur. Camino a la izquierda, ancho, que no tomamos para seguir recto.

               El camino desemboca en una pista ancha, junto al Corral Colorao, una gran casa, de color rosa, con una valla, puerta de hierros, bancos,… Es aquí donde se encierran los toros que se van a correr en las fiestas. Parece ser que se le quiere dar uso de albergue juvenil, pues hay una explanada con un atractivo pinar. En la pista, mojones decorados con motivos taurinos. A la derecha, el Cerro del Agua. Giramos a la izquierda, en dirección este. Detrás de Villares, se observa la carretera que va de Elche de la Sierra a Férez. La pista se asfalta y seguimos descendiendo. Pasamos sobre un puente el arroyo de la Rambla de la Nava. Al mismo cruzar el puente, abandonamos la pista asfaltada por la derecha, para seguir el arroyo. Cruzamos el arroyo de la Rambla de la Nava, cuando se une al arroyo de Vicorto. Lo cruzamos nuevamente. Una vez más cruzamos el arroyo por una senda semiperdida. Por cuarta vez cruzamos el arroyo. Una vez más cruzamos el arroyo, siguiendo unas trazas de camino. Vemos juncos, cañaveral y chopos. Giramos a la izquierda, subimos algo y llegamos a una acequia y seguimos una senda hacia la derecha. Seguimos sobre la acequia, y a nuestra izquierda un muro de piedras con un campo de olivos.

               La senda se convierte en un camino ancho. Giramos a la izquierda, dejando de frente una casa de labor. Llegamos a una pista que seguimos a la derecha. A la derecha, una valla con una puerta y unos bidones de agua. La acequia sigue a la derecha, en un tramo del camino, cuando éste desciende. Llegamos a una valla de dirección prohibida. Seguimos el camino. Cuando hemos recorrido unos seis kilómetros, llegamos a una bifurcación. La de la derecha baja junto a los restos de un antiguo molino, hacia una casa de labor. Seguimos por la izquierda. El camino, claro, pasa por un campo de olivos, cuya labranza lo ha invadido. Curva a la izquierda y a la derecha.

               Por una senda perdida, bajamos junto a otro antiguo molino. Giramos a la derecha, cruzamos una acequia ancha o arroyo y lo seguimos a la izquierda, junto a un frondoso cañaveral y un hermoso árbol. Seguimos junto al arroyo. Más adelante, lo cruzamos y lo dejamos a nuestra derecha. En el lecho de otro barranco, ascendemos por una senda, con el arroyo a la derecha, que llega a una casa y se convierte en una pista forestal. Arriba, a la izquierda, las Casas de la Igualada. Cuando llevamos poco más de siete kilómetros, por la izquierda baja, de las Casas de la Igualada, un camino asfaltado que gira a la derecha y que seguimos. Ciento cincuenta metros más adelante, sobre un puente de hormigón cruzamos el arroyo que tantas veces hemos cruzado ya. Enseguida morirá en el río Segura. El camino, ancho y claro, va descendiendo hacia el río Segura, entre campos de almendros, rodeados con una valla. En otros ciento cincuenta metros, llegamos a una bifurcación que seguimos a la izquierda, por el camino más claro.

               En algo menos de ocho kilómetros, llegamos a una explanada junto al río Segura. Después de acercarnos a ver el verde y acaudalado –en estos momentos- río, giramos por el camino a la izquierda, para dirigirnos al puente del Gallego, paralelos al río, que queda a nuestra derecha. Vadeamos un arroyo sobre una rambla encementada. La pista nos lleva al medidor del río. A la izquierda surgen una escaleritas que subimos. Terminan las escaleras en una senda, que seguimos a la izquierda, ascendiendo. A la derecha una piedra con una buena panorámica para hacer las fotos de rigor. La senda termina en una pequeña explanada y una pista, que seguimos a la derecha. La carretera de Elche la tenemos arriba, a la izquierda. Ya vemos al fondo el puente del Gallego, al frente, a la derecha. Pasamos junto a unos chalets, a la derecha. Llegamos a la carretera, justo enfrente de la indicación que indica: “Gallego, 100 metros”. Seguimos la carretera hacia la derecha, para refrescarnos en el restaurante “Río Segura”, situado junto al puente. Hemos recorrido unos nueve kilómetros.

               Retomamos el camino, abandonamos la carretera de Elche, hacia el Gallego. A continuación dejamos el asfalto, por una pista que surge a la derecha, junto a unos chalets de colores vivos. Antes de subir a la aldea, junto a una verja blanca, frente a un árbol grande, hay un carril con dos trazas, que seguimos girando a la derecha. En cien metros, frente a una casa, bifurcación: el de la derecha baja hacia el río; seguimos el de la izquierda, que se dirige hacia las huertas. Abandonamos el camino ancho, a la izquierda, para llegar a una acequia, junto a unas chumberas –a la izquierda- y una casa pequeña –a la derecha-. Seguimos junto a la acequia. Pasamos por una zona de espartizales. Nos dirigimos a un promontorio, con un solitario pino. Al bajar la lometa, por una zona de rocas por las que pasa el sendero, dejaremos de ver el Gallego y nos dirigimos a un cañaveral situado en el llano, junto al río. Es una explanada de arena fina, de sedimento, con baladre, pinos, hierba y florecillas. A treinta metros del río, podemos observar los restos (cañas retenidas por los pinos, aplastadas junto a su base) de la crecida del río, que debió ser impresionante.

               Llegamos a otra explanada, a la izquierda un campo de olivos, al que subimos, transitándolo por su margen ya que el río pasa junto a él. Marchamos entre los olivos, a la izquierda, y el cañaveral del río, a nuestra derecha. Cuando llevamos casi diez kilómetros y medio, llegamos a una roca que nos impide seguir junto al río. A la izquierda, entre unos pinos, encontramos una senda que seguimos, ascendiendo, hasta llegar a un camino ancho, en la ladera, con el río debajo a la derecha. Bajamos  a otra explanada verde y agradable, junto al río. A los once kilómetros, en un meandro que hace el río, otra gran roca se incrusta en el río y la vegetación de ribera nos impide continuar junto al río. Ascendemos a la roca. Encontramos una senda que sigue por la ladera y la seguimos, en lo alto de la ladera, a unos cincuenta metros sobre el río. En este tramo es preciso extremar la precaución, pues la senda tiene piedras sueltas y la caída no es recomendable. Si se tiene vértigo habría que evitarla.

               En unos ciento cincuenta metros, bajamos de nuevo a otra explanada junto al río. El descenso también es algo dificultoso. Seguimos encontrando restos de cañas de arrastres de las crecidas del río, por lo que habrá que elegir el momento de realizar este sendero. Recorremos durante medio kilómetro –aproximadamente- por un camino cómodo junto al río. Cruzamos un barranco y la senda desemboca en una pista que asciende y que vamos a seguir, para abandonar el curso del río Segura. Si se siguiera junto a él, también llegaríamos al Rincón del Río; pero el GR no está trazado junto al río, pues son muchas las dificultades que encontraríamos.

               Ascendemos bruscamente por la vieja pista, durante medio kilómetro, dejando el río a nuestra espalda, después de girar a la izquierda, en una pequeña explanada. Arriba podemos ver el Corral de la Hoya. Llegamos a una pista. A la izquierda llegaríamos al Corral de la Hoya. Seguimos hacia la derecha. Medio kilómetro más adelante, del camino principal, surgen dos trazas de rueda a la derecha, que desciende. Seguimos por la pista principal. La pista, en un momento dado, cuando vamos ascendiendo junto al barranco de la Sierra de la Abeja, a nuestra derecha, se convierte en una senda. Cuando llevamos recorrido unos trece kilómetros, cruzamos el barranco, dejándolo a nuestra izquierda y seguimos ascendiendo, mientras el barranco se hace más profundo. A los catorce kilómetros, la senda llega a un collado y se convierte en una pista, que llanea y comienza a descender suavemente. Enseguida podemos ver el Cortijo de la Hoya de Martín Manso.

               Llegamos a los 14,5 kilómetros al Cortijo de la Hoya. La pista se bifurca. Seguimos a la derecha, la que surge frente a la casa, en dirección sur, descendiendo. Enseguida, por la derecha, viene un camino a nuestro sendero, que transita flanqueado por pinos jóvenes a ambos lados. Curva a la izquierda. Curva a la derecha. Bifurcación: la de la izquierda, sigue al pantano del Cenajo, que vemos al fondo. Seguimos por la derecha. En unos cuatrocientos metros, llegamos a un cruce. Seguimos el camino de la izquierda, ascendiendo. Otros cuatrocientos metros más adelante, a nuestra derecha sale un camino asfaltado que se dirige a la torre de vigilancia que vemos arriba a nuestra derecha. Seguimos por la pista. A la izquierda, al fondo, el pantano del Cenajo, que en estos momentos inunda zonas de ribera, anegando el arbolado. Algo más de un kilómetro después, cuando estamos girando a la derecha, de nuestro camino sale un camino ancho por la izquierda. Lo ignoramos y seguimos de frente y descendiendo.

               Unos seiscientos metros más adelante, llegamos a un abrevadero metálico para cabras montesas, a la derecha de la pista. En este punto abandonamos la pista, por la izquierda, por una senda que transita sobre el lecho de un barranco. Cruzamos el barranco, dejamos a nuestra izquierda un dique de hormigón y seguimos la senda, que se dirige a otro barranco que cruzamos y sigue por la ladera. Todo este tramo de senda está poco señalizado, pero lo recomendamos pues no tiene pérdida, ya que debemos dirigirnos al río. Siguiendo la senda, semioculta, cruzamos otro barranco. La senda se pierde por momentos, seguimos zigzagueando, en dirección al río. Giramos a la derecha. Llegamos a una especie de cortafuegos, a la derecha, que viene descendiendo bruscamente. Bajamos por él a una hermosa explanada, poblada de florecillas silvestres. Seguimos por la explanada en dirección contraria a la corriente del río durante unos trescientos metros. Finalmente, llegamos a una zona algo pantanosa, recientemente anegada, que nos anuncia el término de este primer tramo, ya que por aquí es por donde nos indica el trazado del GR 68 que deberíamos vadear el río, cosa en estos momentos absolutamente imposible. Hemos recorrido unos 19.200 metros desde Elche de la Sierra.

               Tras “vadear” el río Segura, algo poco recomendable y –según las épocas- muy peligroso, llegamos al Rincón del Río, en el lugar donde desemboca el arroyo del barranco de Collado Alto. Subimos una cuesta por una pista forestal. En 550 metros llegamos a las ruinas de un cortijo o corral. Abajo, a nuestra izquierda, el barranco del arroyo de los Gonzalos, al que nos acercamos, para vadearlo cuando llevamos 20.600 metros, para seguir junto a otro barranco. Enseguida pasamos por un paso angosto y el camino se estrecha.

               Cuando llevamos 21,2 kilómetros llegamos a una bifurcación señalizada. El camino de la derecha, más claro, es para vehículos. Seguimos por la izquierda, que es paso peatonal, y transita junto al arroyo, cruzándolo a uno y otro lado, caminando a veces por su lecho; además de que fue el que se marcó como ruta del GR 68. Es un camino antiguo, a veces encontramos un muro de piedras a su izquierda. Ambas opciones nos valen, ya que se van a unir en un kilómetro, en la Fuente Carrasca.

               En el kilómetro 22,2 llegamos a Fuente Carrasca y por la derecha viene la opción (para vehículos) que dimos antes. A continuación, una bifurcación. Por la derecha también llegaríamos a Férez. Nuestro camino sigue por la izquierda, ascendiendo. Cien metros más adelante, por la izquierda viene un camino que se une a la pista que seguimos, a veces junto a muros de piedra antiguo, a su izquierda. Unos cuatrocientos metros más adelante, llegamos a la Casa de la Mina, situada en una llanura, con campos de olivos que enmarcan nuestro camino. Unos ciento cincuenta metros después, surge un camino a la izquierda, en peor estado, seguimos de frente.

               A los 23.350 metros, pasamos junto a una casa, a la izquierda del camino. Junto a su puerta un letrero que pone “Cortijo la Mina.1989”. A su vera, campos de almendros y toda clase de flores silvestres. El camino asciende, para llegar en unos cuatrocientos metros, a un collado. En él, un cruce de caminos. Seguimos de frente, en la misma dirección que llevamos. En poco más de cien metros, llegamos a una bifurcación. Se pueden tomar las dos opciones. Aunque nosotros recomendamos la que surge a la izquierda, en dirección al Cegarrón, por cuya ladera pasaremos, mucho más corta. La de la derecha da un rodeo grande para unirse poco después a nuestro camino, pasando antes por la Casa de los Gonzalos.

               A la derecha, se observan unos cortados, una depresión que hace el terreno, asemejando un cañón. A unos setecientos cincuenta metros, pasamos junto a una casa, a la izquierda, y otras a la derecha, algo más lejanas. El camino desciende bruscamente hacia el arroyo del Lentiscar, cuando se une con el arroyo de Los Gonzalos. A la izquierda, se observan unos atractivos restos de acueducto. Vadeamos el arroyo del Lentiscar, llegamos a un carril (por donde vendríamos de haber tomado la opción mencionada antes) y lo seguimos a mano izquierda. Cruzamos el arroyo de los Gonzalos sobre un puente. Circulamos paralelos al arroyo. En unos trescientos metros desde que tomamos este carril, por la izquierda baja un carril que se une al nuestro.

               En total hemos cruzado cuatro veces, sobre un puente, el arroyo de los Gonzalos. A los 25.550 metros llegamos a las ruinas del Molino Viejo. A la derecha una zona de recreo. También figura un cartel de la Mancomunidad de la Sierra del Segura. Poco antes se han unido el arroyo de la Abejuela –a la derecha- y el de la Mora –a la izquierda-, para formar el arroyo de los Gonzalos.  Iniciamos un repecho. Pasamos junto a otro panel informativo, en este caso de la Confederación Hidrográfica del Segura, sobre la flora de la zona. A la derecha, observamos algo alejado, el corral donde encierran los toros que corren en las fiestas.

               A unos doscientos cincuenta metros desde el Molino Viejo, llegamos a una bifurcación y comienza el asfalto, que no dejaremos hasta llegar a Férez. A la derecha llegaríamos a la carretera de Elche de la Sierra a Férez. Seguimos de frente izquierda, subiendo por un repecho. Ignoramos los caminos que surgen a izquierda y derecha. Pasamos junto a una pequeña construcción de bloques de hormigón. Poco antes de llegar al cementerio, un camino a la derecha nos llevaría a las Hondonadas. A la derecha, juntos, el cementerio nuevo y el viejo. El camino se ve enmarcado por muros a derecha e izquierda. Es por aquí por donde suben los toros en los encierros. Más adelante, corral de ganado a la izquierda. A la derecha, unos cipreses junto al camino.

               Subimos al pueblo de Férez. A la izquierda, el mirador de las Eras y un cartel indicador del GR 68, señalando El Rincón del Río. Por la calle Eras, nos dirigimos a la Plaza Mayor, tras pasar por la Plaza Corredera. 

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Etapa 8 Refugio del Escorial a Alcaraz

Etapa 8 Refugio del Escorial a Alcaraz

Distancia: 12,83 Km \\\ Ascenso acumulado: 80 m \\\ Descenso acumulado: 388 m \\\ Cota mínima/máxima: 890 / 1291

Para poder ver el mapa en relieve, tienes que tener en tu equipo el Google Earth. Para descargártelo pincha aquí.

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Descripción del recorrido 

Partimos desde la puerta del refugio de El Escorial, cruzamos el río sobre un destartalado puente, subimos a una pista forestal y la seguimos hacia la derecha, en dirección norte. Las ruinas del cortijo están arriba, a la izquierda en lo alto. Más adelante hay una nave agrícola. Se va descendiendo el valle, con el río Escorial a la derecha, y la pista va por la ladera, rodeada de chaparros. Es una mañana de abril, ha llovido toda la noche, la niebla nos acompaña, la humedad lo impregna todo. La luz es mágica. Al poco, a mano izquierda, un nacimiento de agua casi en el mismo carril (este año ha sido de abundantes aguas).

El rumor del agua es constante. A veces se hace muy intenso y no podemos resistir bajar junto al río para ver las cascadas que forma el agua. A menudo abundan las zonas de repoblación de árboles, no sólo en este valle sino en toda la sierra. De vez en cuando, en el cauce del río se han construido unas presas para regular o contener las crecidas.  A los dos kilómetros, a la derecha, abajo junto al cauce encontramos una balsa de agua para uso de los bomberos forestales.

El camino está flanqueado a su derecha por una hilera de árboles variados: pinos, cipreses, abetos, robles, etc… A los dos kilómetros y medio, a la derecha, en el valle, encontramos dos construcciones agrícolas, un muelle y un vivero con muchos árboles plantados en sucesivas terrazas que, al parecer, se encuentra abandonado.

A los 3.300 metros, llegamos a la carretera CM-3216 y la seguimos durante unos metros a mano izquierda, subiendo un pequeño repecho. A los cuatrocientos metros, la abandonamos por una pista forestal que surge a la derecha. Enseguida, la pista hace una curva de 180 grados. Continuamos por ella. A los cuatro kilómetros, el camino se bifurca: a la derecha hay una construcción, posiblemente un antiguo molino. Seguimos hacia la izquierda. En algo más de cien metros, a la izquierda del camino otro antiguo molino, hoy abandonado.

Enseguida, cruzamos sobre un puente el río Escorial, el camino asciende y gira a la izquierda para situarse paralelo al río, que queda ahora a nuestra izquierda. La vegetación ha cambiado, ahora predomina la carrasca sobre algunos escasos pinos. Abajo, junto al río, sus inseparables chopos.

A los 4.650 metros, nuestro sendero se une al trazado del PR AB-22, que por la derecha se dirige a Paterna del Madera y por la izquierda hacia Vianos. Junto a su trazado, cruzamos nuevamente el río Escorial sobre un puente. Es habitual observar en este paraje caballos pastando. Al cruzar el río, giramos a la derecha y nos situamos en paralelo al río, a nuestra derecha, en dirección norte. Enseguida, el PR AB-22 nos abandona por la izquierda y lo vemos ascender bruscamente.

A los seis kilómetros el valle se estrecha. Al otro lado del río vemos las ruinas del Cortijo del Santo. Junto a ellas unas tinás de ganado aprovechan las paredes de la montaña. A los siete kilómetros y medio cruzamos nuevamente el río sobre un puente, discurriendo ahora por su lado derecho.

A los ocho kilómetros, encontramos una bifurcación. Seguiremos por el de la izquierda en la misma dirección que llevamos (a pesar de que una cadena impide el paso de vehículos), pues el de la derecha asciende hacia las ruinas de la Casa del Santo (al parecer se trata de un antiguo convento y los restos de un poblado ibérico). En este punto, a la izquierda se halla una presa, rebosante este año debido a las abundantes lluvias.

Continuamos caminando entre el rumor del agua del río, abajo en el valle, y el rumor del agua de una acequia antigua y plena, a nuestra derecha. Así, rodeados de agua y de vida, seguimos disfrutando de nuestro sendero. El valle se ha ido transformando en un cañón, con altas paredes de piedra tanto a izquierda como a derecha. La paleta de colores verdes parece infinita. Las paredes de piedra están surcadas por cortes longitudinales, en horizontal, y uno se imagina que representan un atractivo refugio para las abundantes aves.

A los ocho kilómetros y medio, el camino comienza a descender más vivamente, el valle se ha ido abriendo, dejándonos ver abajo ya el valle de Alcaraz. Junto a nosotros, a la izquierda –antes de llegar al río- encontramos plantaciones de árboles, principalmente nogueras. Volvemos a encontrar otra cadena en la pista, que impide el tránsito de vehículos motorizados.

A los nueve kilómetros y medio llegamos a la central hidroeléctrica de Los Batanes, un antiguo molino. Actualmente se halla un establecimiento hostelero. En este punto se unen los ríos del Escorial y el de la Mesta. En este punto, justo al cruzar sobre un puente, se une el GR 66 “De los Serranos” –que estamos recorriendo- con el GR 67 “Sendero del Mundo” (Alcaraz, Paterna del Madera, Bogarra, Ayna, Liétor, Talave y Hellín). Enseguida llegamos a la carretera A-23, que viene de La Mesta, y la seguimos hacia la izquierda.

El río que se acaba de formar, se llama ahora Alcaraz y discurre junto a nosotros, abajo a la derecha. El valle se abre y predominan los olivos y las huertas de autoconsumo. Seguimos por la carretera durante algo más de kilómetro y medio. La abandonamos cuando ésta hace una curva a la derecha para cruzar sobre el río. Seguimos una pista forestal que surge a su izquierda. Se une a nosotros el trazado del PR AB-21 que por la derecha viene de Paterna del Madera y que va a seguir junto a este sendero hasta Alcaraz, siguiendo el camino de los Rateros, que así se conocía el camino que acabamos de tomar.

A los doce kilómetros pasamos por el Cortijo Entre Huertos. Durante mucho tiempo nos sirven de faro las dos torres (de la Trinidad y del Tardón) que vamos viendo cada vez más cercanas. El camino llega a la carretera provincial AB-520, que hacia la izquierda se dirige hacia Elche de la Sierra, Hellín, Paterna del Madera y Vianos. Cruzamos la carretera y subimos por la calle del Bachiller Sahuco, hasta llegar a la monumental Plaza Mayor de Alcaraz, otrora capital de una importante comarca.

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Etapa 7 Riópar al Refugio del Escorial

Etapa 7 Riópar al Refugio del Escorial

Distancia: 15,51 Km \\\ Ascenso acumulado: 746 m \\\ Descenso acumulado: 423 m \\\ Cota mínima/máxima: 951 / 1644

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Descripción del recorrido 

Partimos de la plaza de Luis Escudero, después de detenernos en una escultura que reza:  “En homenaje y recuerdo a D. Juan Jorge Graubner y a todos los hombres y mujeres que han trabajado en las reales fábricas de bronce de Riópar (1772 – 2010), creando con su trabajo y su vida, el progreso y el futuro de todo un pueblo”. Es un obligado reconocimiento a los orígenes de este pueblo y a la voluntad de un hombre que cambió un pueblo de emplazamiento.

Salimos de Riópar por el Paseo de los Plátanos y la carretera CM-412, que conduce a Riópar viejo y a Alcaraz, Vianos y Paterna del Madera. Todavía en el casco urbano cruzamos sobre el Arroyo del Gollizo, que baja por la derecha.

En poco más de kilómetro y medio, llegamos a Las Casas de las Tablas. A la izquierda de la carretera se va en dirección al Camping Riópar, muy cerca del río Mundo. Giramos a la derecha por una pista forestal, que asciende, abandonando la carretera; paralela al arroyo de la Celada, que queda a nuestra izquierda.

A los dos kilómetros pasamos por el Cortijo del General Martínez Campos. Al mismo terminar el cortijo, la pista hace un giro a la izquierda. Nosotros seguimos por una senda en la misma dirección norte que llevamos, con el arroyo de la Celada a la izquierda. La senda es atractiva, con un antiguo muro de contención a la derecha, abajo el arroyo y sus inseparables chopos altivos. Es un placer oír el rumor del agua abajo, el valle está poblado de multitud de casas aisladas, refugio de muchos amantes de la naturaleza.

A los dos kilómetros y medio, cruzamos el arroyo de la Celada, situándonos en su margen derecha. Seguimos ascendiendo por una senda muy clara, antigua, entre pinos y muy agradable. Sin dejar la senda, el sendero hace un giro de 180 grados y sigue ascendiendo. Pasamos por una zona de juncos, nacimiento de agua que invade el camino. Más adelante, el sendero se convierte en un camino ancho o pista en mal estado, con trazas de dos ruedas, por el que pueden transitar coches. Nos hallamos en la zona de Los Majuelos.

A poco más de cuatro kilómetros, llegamos a una pista forestal muy ancha y en perfecto estado que viene del Gollizo (por la derecha) y sigue a El Villar y a la carretera entre El Noguerón y Riópar Viejo (por la izquierda). La seguimos a la derecha. Algo menos de un kilómetro más tarde, dejamos la pista forestal a mano izquierda, para subir por una senda el barranco de Poyo Papera. La senda está situada junto al arroyo, que queda a su izquierda. Más adelante, a la izquierda del camino, una vieja calera. Pasamos por una zona de juncos. La pendiente es fuerte. Hay pinos resineros.

Cuando llevamos 5.800 metros llegamos a la carretera C-415 (la antigua de Riópar a Alcaraz) y la seguimos a mano derecha, durante 500 metros. La vamos a abandonar por la izquierda, por un camino ancho que asciende con una fuerte pendiente, cuando la carretera toma una curva a la derecha de 180 grados. En cien metros, el camino ancho llega a un pequeño collado y nuestro sendero se convierte en una senda que gira a la derecha y continúa ascendiendo. Pasamos junto a varios mojones de monte público.

A los siete mil ciento cincuenta metros, llegamos al collado de la Dehesa de las Almenaras. A nuestra izquierda, abajo, podemos observar el valle de Riópar. Hemos pasado por una zona de repoblación de pinos. La dehesa es muy atractiva, de prado y espinos. A nuestra derecha una valla. Pasamos junto a un pozo antiguo, a nuestra izquierda. A los siete kilómetros y medio llegamos a una antiguo camino ancho que viene desde las ruinas del Cortijo de Miguel Serrano, a nuestra izquierda, y baja hacia el valle. Nos detenemos a visitar las ruinas de este antiguo cortijo.

Continuamos en dirección norte, la alambrada sigue junto a nosotros, a la derecha. Nos encontramos en una llanura. Nuestro sendero se une al río Endrinales, que baja desde las almenaras y en este llano sigue dirección este. Seguiremos juntos casi kilómetro y medio, pues ahora vamos a subir por un barranco, junto al río, en dirección noroeste. Es una vaguada muy atractiva, con rocas y chaparros. Cruzamos el río varias veces, situándonos a uno y otro lado, con una senda a veces poco clara.  Pero no hay pérdida, hay que seguir la dirección noroeste, en dirección al Cordel del Almenara, frente a nosotros.  Cuando hemos recorrido 9.400 metros, el barranco se bifurca a izquierda y derecha en dos direcciones: el río Endrinales viene por la izquierda, en dirección oeste; nuestro sendero sigue ascendiendo a la derecha, en dirección norte.

Siguiendo por el mismo barranco llegaremos a una pista forestal, justo al collado, en la base del Almenara. Nuestro sendero se une al recorrido del sendero PR AB-32 “Sendero del Tejo Viejo”, que por la derecha se dirige hacia la Lagunilla y por la izquierda hacia la fuente del Pino de los Muchachos, el barranco del Ciervo y finalmente el Cortijo de Tortas. La pista se bifurca: a la derecha asciende hasta Cuerda Larga. Seguimos por la izquierda hasta la fuente del Pino de los Muchachos (llevamos 9.800 metros). Aquí nos separamos del PR AB-32, que desde la parte baja de la fuente se dirige hacia el barranco de las Hoyas. Nosotros seguimos desde el mismo nacimiento, paralelo al barranco y sin perder altura en dirección noreste.

Es una zona de rocas, las Almenaras están arriba a nuestra izquierda y a nuestra derecha, arriba, las antenas y la caseta de vigilancia de Cuerda Larga. El sendero va girando sobre el eje de las Almenaras. Caminamos sobre la ladera, pasando por zonas de derrumbe, sin vegetación, en las que el agua arrastra la tierra montaña abajo.

            A los 11 kilómetros justos, cruzamos un barranco que baja por la izquierda de lo alto; y el sendero hace un giro brusco a la derecha. Doscientos metros más adelante, en una zona de rocas, el camino hace un giro a la izquierda. Más adelante sigue en dirección norte. Trescientos metros más adelante llegamos a un portillo de piedras, desde el que vemos al frente a la izquierda, la Piedra del Grito, a cuya base nos dirigimos, girando bruscamente a la izquierda hacia dos  mojones de delimitación de término, situados sobre una lometa. Seguimos por la cresta de la lometa hacia la izquierda. La Piedra del Grito está a nuestra derecha y el Almenara, al fondo a la izquierda. Hemos cruzado el cordel del Almenara, situándonos en la vertiente atlántica, por una senda bien marcada en la ladera que rodea la Piedra del Grito.

            A los doce kilómetros llegamos a una loma, giramos a la izquierda para descender por la cresta de la loma hacia la pista forestal que se dirige a Zapateros (izquierda) desde el puerto del Barrancazo (derecha). La seguimos hacia la derecha. Cuatrocientos metros más adelante llegamos a una bifurcación.  Seguimos por el carril que desciende a la izquierda, durante unos 1.200 metros, hasta que lo abandonamos cuando éste hace una curva a la izquierda, por una senda poco clara que baja por un barranco, dejando el arroyo a nuestra derecha.

            En un punto lo cruzamos para seguir la senda más clara a su derecha, para luego volver a cruzarlo, situándonos a su izquierda. El barranco se va abriendo en un pequeño valle, para unirse al valle que forma el río del Escorial, casi en el destino de nuestra etapa, pues enseguida llegamos a una pista forestal. Arriba a la izquierda están las ruinas de El Escorial. Al frente una nave agrícola. A la derecha, el Refugio del Escorial, al que llegamos tras cruzar el río sobre un puente en muy mal estado.

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Río de la Fuente del Roble

Recorrido: 6,94 Km

Desnivel salvado: 404 m. 

Cota máxima / mínima:   1500 / 1096

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Descripción del recorrido

Tiene siete kilómetros de longitud. Nace a 1.500 metros de altura, en el paraje conocido como Cañá de la Mina, bajo el Muleto. Transcurre plácidamente en dirección noroeste, entre el Cordel del Almenara –a su izquierda- y la Sierra de Pino Cano –a su derecha-. A los cuatro kilómetros y medio pasa junto al Cortijo de los Tajones y poco después, por su izquierda, recoge las aguas que bajan del Prao de la Cumbre.

A los cinco kilómetros, acelera su paso al bajar por un abrupto barranco entre La Caldereta y Los Tajones, junto al camino que unía las poblaciones de Alcaraz y de Paterna del Madera.

Finalmente, por El Estrecho baja al valle, donde –bajo la Yesera- se une al río de las Acequias, para formar el río Matilla. Es de fuerte pendiente, pues en sus siete kilómetros de longitud ha salvado un desnivel de 400 metros.

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Arroyo de Casa Segura

Recorrido: 2,63 Km

Desnivel salvado: 336 m. 

Cota máxima / mínima:   1400 / 1064    

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Descripción del recorrido

De corto recorrido, tan sólo unos dos kilómetros y medio, nace en el Collado de la Cañada, a 1.400 metros, casi en la Cumbre, en el Cordel del Almenara. Tanto a izquierda como a derecha, recoge aguas que bajan también de la Cumbre. En la llanura de Casa Segura, aumenta sus aguas con las que allí nacen.

Se encaja a partir de ahí entre el Cerro Pino Blanco y Los Collados, donde se le unen las abundantes aguas de la Fuente de los Bandoleros, que nacen junto a su cauce, en un paraje de singular belleza. Baja a la Vega por El Batán y, tras haber salvado trescientos cincuenta metros de desnivel muere en el Río Matilla.

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Río de las Acequias

Recorrido: 5,26 Km

Desnivel salvado: 366 m. 

Cota máxima / mínima:   1462 / 1096

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Descripción del recorrido

 

El río de las Acequias tiene algo más de cinco kilómetros de longitud. Nace a 1.450 metros de altura, casi en el collado del Cerro de los Torneros, y todo su recorrido tiene una dirección noroeste, encajado entre la Cuerda de la Atalaya (al sur) y la Sierra del Pino Cano (al norte).

Enseguida se une a las aguas del arroyo de la Juansomera, que trae las aguas del Nevacico y de la Fuente de la Juansomera. Seguidamente, por su izquierda recoge las aguas de las fuentes del cortijo de Alfredo y del Vao Toribio. Su cauce sufre un estrechamiento en el paraje conocido como El Goterón, paraje de gran frescor y atractivo y del que surgen sendas acequias para regar las huertas del Prao Herrero, a ambos lados del río.

Seguidamente, por su izquierda,  recoge las aguas de la fuente de las Tenientas; y, a continuación, las de la fuente de Juan Ramón, que nace junto a su cauce. Finalmente, tras haber salvado un desnivel de unos 350 metros, en el valle entre el Estrecho y la Yesera, une sus aguas al de la Fuente del Roble, para formar el río Matilla.

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Ida y vuelta a la Juansomera

Ida y vuelta a la Juansomera

Distancia: 12,16 Km \\\ Ascenso acumulado: 256 m \\\ Descenso acumulado: 256 m \\\ Cota mínima/máxima: 1154 / 1395

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Descripción del recorrido 

Se inicia esta excursión en Paterna del Madera, saliendo por la calle San Cristóbal, por una pista asfaltada, en dirección al cementerio, al que llegamos aproximadamente en un kilómetro. Seguimos por la pista forestal (que pierde aquí el asfalto –lo que agradecemos-) durante 1.800 metros; llegamos a una bifurcación que seguimos hacia la izquierda. Kilómetro y medio más adelante, llegamos a las ruinas del Cortijo de Alfredo, donde podemos refrescarnos en una fuente de generosas aguas.

Algo más de un kilómetro más adelante, cuando la pista forestal pasa por un puente por el río de las Acequias, -y antes de cruzarlo- la abandonamos por una senda que surge por la derecha y que asciende por la ladera, llevando abajo, a la izquierda, el arroyo de la Juansomera.

Llegamos en unos 700 metros a las ruinas del cortijo de la Juansomera, junto a un hermoso nogal. El paraje es muy atractivo, aunque es inevitable imaginar la dureza de la vida que llevaron los que aquí habitaron, no hace demasiado tiempo. Seguimos el camino y ascendemos durante unos cuatrocientos metros, hasta llegar a la Fuente de la Juansomera.

Desde este punto, iniciamos el regreso a Paterna del Madera. Con algunas pequeñas variaciones. Durante algo más de un kilómetro seguimos por la senda que desandamos hasta llegar a la pista forestal, que dejamos inmediatamente al cruzar el puente por una senda. Seguimos así el trazado de la versión 2 de la primera etapa (Alcaraz – Paterna) del GR 67 “Sendero del Mundo”. Nos situamos a la derecha del Río de las Acequias, junto al que vamos a caminar un buen trecho.

Algo más de medio kilómetro después, la senda del PR AB-22 sigue por la derecha hacia el Collado Lumbreras. Nosotros seguimos junto al Río de las Acequias otro kilómetro más, hasta llegar a una pista forestal que seguimos hacia la izquierda. Unos trescientos metros más adelante, en la bifurcación, seguimos hacia la derecha. En otros trescientos metros más adelante, vamos a abandonar la pista forestal, por un camino ancho que surge a la derecha; para seguir el trazado del PR AB-37 “Sendero del Cerro de la Era” hasta regresar a Paterna del Madera.

El camino desciende hasta cruzar, en poco más de cien metros, el río de las Acequias y ascender por una deliciosa senda. Transcurre primero sobre huertas cultivadas y luego entre pinos hasta llegar –medio kilómetro más adelante- a la pista forestal por la que iniciamos esta excursión. La seguimos hacia la izquierda, pasamos junto al cementerio –a la izquierda- y regresamos a Paterna del Madera.

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